El amiguete del sanguinario etarra De Juana Chaos, a quien Karlos Arguiñano acudió a visitar al hospital y acogió en su lujoso hotel-restaurante de Zarautz, negándoles por contra la entrada a dirigentes del PP de las Provincias Vascongadas, de repente nos sale por peteneras y se sube al carro de la demagocia proinmigracionista y panfleto-proletaria. Desde el parapeto de su fortuna multimillonaria, claro está. Así hemos podido escuchar al cocinillas vasco decir en una de sus peroratas televisivas que sólo nos acordamos de los desahuciados ahora que las barbas que cortan son las nuestras, porque antes (¿?), cuando los desalojados de sus viviendas por impago de las hipotecas eran los pobres (sic) latinoamericanos nadie reparaba en el drama de los que de la noche a la mañana se convierten en unos sin techo más. Manda huevos que en un país donde se producen a diario centenares de desalojos forzosos de los que son víctimas precisamente aquellos que compran viviendas en este país, que no son otros que los españoles, pues la inmensa mayoría de la población foránea carece de empleo o trabaja en la economía sumergida habitando en pisos patera y viviendas allanadas porque los bancos tienen poco de altruistas, resulte -digo- que los damnificados sean ahora cuatro morosos extranjeros. Cuando es precisamente en estos momentos cuando nos hemos enterado de que en este país hay gente que se ve privada de su vivienda, gracias a los primeros planos de las jetas de moros, negros o sudacas con que nos bombardean los medios de desinformación.
Como ya comenté hace poco, una de mis primas y su marido han perdido recientemente su humilde morada al haberse quedado ambos sin empleo, a pesar de ser gente con estudios superiores, emprendedora y nada adocenada, como lo demuestra que creasen sendas empresas que desafortunadamente no prosperaron. Ahora ellos y sus hijos pequeños viven de sus prestaciones por desempleo y de la solidaridad de sus padres. Ni una manifestación de apoyo, ni una cámara que denunciase el drama de esta familia valenciana. ¿Dónde estaban entonces Stop Desahucios o la plataforma del 15-M? En cambio la prensa sí se ha hecho eco de casos como el reciente desahucio de una pareja ecuatoriana que vivía de una pensión de 1.000 € mensuales a pesar de no pegar ni chapa ninguno de los dos. Entonces, sí: luces, taquígrafos y panegíricos lacrimógenos por los desventurados inmigrantes. Y es que los huevones quechuas cometieron la machada de comprarse un piso de 200.000 € a cuya hipoteca no pudieron hacer frente debido a las constantes fluctuaciones del precio del dinero. Y entonces me acordé de mi hermano, que también está devolviendo un crédito bancario con unos ingresos inferiores a los de los mencionadoss paniaguados ecuatorianos, sólo que levantándose todos los días a las cinco de la mañana para ir a trabajar, pagando las letras de su primer utilitario de primera mano y manteniendo a una familia. ¿Por qué no renegociaron la hipoteca? ¿Por qué no optaron por una vivienda de sólo cinco cifras? ¿Por qué narices no se ponen a trabajar?
Pero ahí no acaba todo: el progre de caviar (con un toque de perejil populista, eso sí) asegura que los inmigrantes se están volviendo a sus países por falta de empleo, cuando lo cierto es que algunos han huido de España por no poder satisfacer las deudas millonarias que contrajeron (el pufo al que él alude), quizás creyendo ingenuamente que los gélidos banqueros sin entrañas los iban a tratar como nuestras ONGs o nuestros políticos. Tal vez sea porque las cuentas no sean el fuerte del semianalfabeto Arguiñano, quien alguna vez se ha jactado de carecer de estudios y de haber aprendido en la universidad de la vida. Porque si no sabría que 2013 ya arroja un millón de inmigrantes más en suelo español respecto al año anterior. Es decir, siete. ¡Y eso sin contar los que carecen de permiso de residencia!
Consolémonos, ya que al menos sus infumables sermones quedan compensados por sus en cambio divertidísimos chascarrillos...





























